Tuesday, October 24, 2006

como hacer pastas frescas


Un típico alimento mediterráneo, con todo el sabor y los nutrientes de los
cereales. Al preparar la pasta nosotros mismos obtenemos un resultado más sabroso y saludable.

Aunque su olor nos remite inevitablemente a una trattoria italiana, quizás a partir de ahora no sólo el sabor, sino también el tacto de la pasta fresca, nos recuerde a la esencia de nuestra propia cocina. Dedicar una mañana del fin de semana a poner las manos en la masa puede resultar una actividad de lo más reconfortante y una comida deliciosa. Además, el sabor neutro de la pasta hace que complemente a la perfección con muchos otros alimentos; es una buena oportunidad para aplicar la imaginación a los fogones.

La proporción de ingredientes para preparar la masa suele ser de 100 g de harina y un huevo por persona. La masa se trabaja sobre una superficie plana, con la palma de las manos y debe quedar completamente homogénea. Hay que tener cuidado de que no se seque; conviene envolver la masa que no trabajamos en un paño húmedo. Para que mantenga su elasticidad, podemos espolvorear la superficie de trabajo, el rodillo o las láminas de masa con harina.

Cuando hayamos conseguido una película muy fina, cortamos la pasta. Podemos hacerlo a mano -con un simple cuchillo- o utilizar una máquina para cortar pasta de las que se encuentran en el mercado. Las máquinas nos permiten conseguir formas variadas e incluso hacer la pasta y rellenarla al mismo tiempo.

Por supuesto, se recomiendan todas las variaciones imaginables. Una rica alternativa a la pasta al huevo, por ejemplo, es la pasta de espinacas. Para ello, sólo hay hervir las espinacas en muy poca agua y, una vez cocidas, cortarlas en trocitos pequeños. Las espinacas se añaden al mezclar los huevos y la harina.

La pasta se cuece en abundante agua con sal, a fuego lento y con la olla destapada. El tiempo de cocción es vital para conseguir un buen resultado -la pasta pasada pierde toda su sustancia-; para conseguir pasta al dente no se emplea más tiempo que para hacer un huevo duro.